La Voz de Galicia 02.03.2007
Los gallegos quieren ser «nación mundial»
Descendientes de emigrantes crean una nueva bandera que une a los nacidos en Galicia y a los de la diáspora.
Ni nación de Breogán, ni nacionalidad histórica ni realidad nacional. La definición que mejor resume el concepto de ser gallego es la de «nación mundial galega». Al menos para Fillos de Galicia, el principal portal de la diáspora galaica, una comunidad virtual en la que participan más de 4.000 descendientes de emigrantes.
Ayer proclamaron en Internet (en su web y con un vídeo que han colgado en YouTube) que los gallegos constituyen una nación que no se puede limitar geográficamente. Como el campo, al que no se le pueden poner puertas, Galicia va mucho más allá del telón de grelos. «Non queremos restrinxir a condición de galegos aos que naceran alá, nin aos seus fillos nin aos seus netos. Para nós, quen queira considerarse galego ou galega ten dereito a formar parte desta nación mundial», explica el presidente y fundador de Fillos, Manuel Casal Lodeiro, hijo de gallegos pero nacido y residente en el País Vasco.
Sentirse gallego
Para el colectivo, dentro de la nación mundial galega entrarían tanto un galegofalante vecino del Bierzo, como la nieta de gallegos que vive en Buenos Aires o el gallego de nacimiento que acaba de emigrar a Canarias. «Galego é, sobre calquera outra condición, quen o quere ser. Son galegos ata os que nunca pisaron Galicia, independentemente de onde naceran, onde vivan ou do documento de identidade que teñan», apunta Casal Lodeiro. Y hace una precisión: «A idea da nación mundial galega xurdiu antes do debate polo Estatuto de Autonomía. Pero se a clase política quere tomar nota e atopa na nosa proposta unha solución de consenso, nós encantados».
Para simbolizar ese sentimiento de pertenencia al pueblo gallego, nada mejor que una bandera. Fillos ha creado una nueva a partir de la oficial. «Non é para substituír á bandeira da nosa terra, pero a complementa», explica Casal.
La enseña de la nación mundial galega mantiene la franja celeste tradicional -que representa a los gallegos que viven en Galicia-, pero se cruza con otra banda: la que encarna a la otra mitad de la nación. «É a que representa aos galegos de fóra de Galicia, a quinta provincia», señala Casal. Ambas franjas aparecen, además, bordeadas en color negro: «É pola dor, polo trauma histórico da emigración». El diseño de la enseña ha calado entre los descendientes de gallegos y a Casal ya le empiezan a llegar los pedidos. «Imos facer un modelo e comercializala», asegura. Él tiene la primera: «Fíxoa a miña nai e téñoa na oficina».
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